martes, 20 de octubre de 2015

Caminas por la calle y lo que ves te deprime. Tu realidad, preciosa y estática. Cerrada e ilusa.
Ojos en blanco, ¿Qué mas da? 
Una vida solo se vive una vez, eso dicen, tiene que ser, nadie vuelve del más allá, o no lo recuerdan.
Bebés y viejos, críos y adultos, ¿quién lo dice? 
Alguien que alzó su voz sobre todas y acalló las protestas inventando los barrotes de nuestra sociedad, una jaula. 
¿Quién lo cree?
Algunos paranoicos de las conspiraciones que miran con sospecha cada piedra en el camino. 
¿Qué salió mal de esta mentira?
Personas se daban las manos para gritar libertad y descubrieron desolados que no existía cuando la pactaron. Otros se rendían a las armas y a su letal seducción que se lleva el último aliento de cada desgraciado.
¿Qué pretenden? 
Hacernos caer en su laberinto de casas en ruinas y corazones negros, todos iguales como una gran plaga de langostas, parásitos.
Egipto sufrió tal, eso se lee. 
¿Por qué razón? ¿Fue un castigo divino o una mala racha para el planeta Tierra?
¿Quién lo decide?
¿Es que no podía ser algo más que la simple furia de un enfadado pez gordo celestial?
¿Es que no es de verdad un castigo divino, un designio fundamental, la ley de un mundo que no se rige por leyes, si no por circunstancias?
Dejar de contar cuentos y desenterrar verdades.
¿Acaso existe eso de la verdad?
Quizás es solo otra mentira.


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