Una continua batalla.
En mi interior, me inunda, de pensamientos atormentados y torbellinos de lamentos.
No puedes hacerte valer, te bloquean.
Me tiemblan las piernas, las lágrimas se acercan, casi rozan las pestañas y gotean tímidamente por mi mejilla.
Batallas, lamentos y remordimiento.
¿Se puede continuar?
¿Se puede seguir así?
Ya no comprendo lo que es correcto y lo equivocado.
Ya no distingo si es lo que quiero o lo que me conviene.
Necesito el equilibrio que te da pensar que puedes.
Necesito mi reflejo adornado.
Necesito unos ojos decorados y decorosos.
Necesito tanto y no sé ni dónde buscarlo.
Más lamentos. ¿Auto compasión?
¿Es tan maldita?
¿Es tan errónea?
Me consume.
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