miércoles, 21 de octubre de 2015

La vida es el mejor producto que nos han vendido en la historia de la humanidad.
Sólo tenemos una vida y hay que vivirla. La vida es dulce y única. La vida es mágica, imprescindible, posible.
Naces y te caes a un mundo en torbellino.
Un enorme agujero negro de mierda y egoísmo.
Miras a tu alrededor, a la vida preciosa y letal que te han brindado y ¿qué ves?
La gente se mueve en círculos, sin un rumbo preciso, bajo el yugo de la insatisfacción más ficticia que se revuelve en tu pecho.
Apartan la mirada a tu paso, al de cualquiera. La prisa, la rutina, la autosuficiencia los tiene absortos.
Ni un minuto se detienen a contemplar los escombros de este inmenso planeta negro.
No es pesimismo, no es arrogancia, es un hecho.
Un hecho deshecho y decidido, acordado por algo que nunca existió y a quién le brindamos nuestra fe, nuestra conciencia, nuestra alma.
La vida es el anuncio más famoso de la historia.
El mito más alabado de todas las leyendas.
La estafa más grande de la evolución.

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