lunes, 28 de diciembre de 2015

~ Erin ~


Mi adorado cielo,
tú has sido como el pedacito de chocolate más delicioso de todos.
Siempre dejándome ese sabor en la boca tan dulce y reconfortante.
Sólo una víbora mezquina abandonaría algo tan necesario y a la vez peligrosamente obsesivo.
No conozco más que el descontrol a tu lado y más cuando las caricias se hacen profundas y ardientes.
Mi pecho tiembla al pensar en lo que estoy haciendo, y esto sólo alcanza a ser una triste excusa irrazonable para intentar calmar mis caóticos pensamientos.
Jamás me arrepentiré de algo tanto como de desvanecerme entre las sombras de esta noche estrellada y preciosa, donde la luna brilla más que cualquier farol artificiado.
Entiende, mi amor, mi gran temor.
Comprende lo que me hace huir de tus brazos.
Esa imagen inventada de mi alma como libre y atormentadamente encantadora.
Solo soy una mera fantasía salvaje de tu mente abarrotada por un mundo desbocado hacia el eterno invierno.
Entiende, mi amor, que me aterra pensar que puedo fallar en tus deseos y desaparecer de tu infinito recuerdo.
No soy capaz de enfrentarme a dejar mi espacio vacío en tu ansiado corazón.
Necesito perdurar en tus memorias y en tus sentimientos.
Esta es la única razón que se me ocurre para abandonar tu cama de madrugada y escabullirme de entre tus sábanas.
Perdóname, mi amor, y ámame, por siempre.
Te lo suplico.

domingo, 20 de diciembre de 2015

Se aleja por el cielo como un pajarillo que huye de una muerte segura. Sin embargo, no está asustada. Es su ansía de seguir viva, de llenarse con cada bocanada de algo más que aire.
Se desliza entre las nubes de una ciudad en sombras que antes fue el glorioso centro del mundo, enriquecido por ellos que le otorgaron valor y nombres.
Cariñosos nombres de algo más que simple asfalto y calles decoradas con la basura de un día de vida.
El tiempo parece destruir todo lo que a nosotros se nos escapa.
Y ella huye de la tormentosa atadura de lo tangible. De lo que nos encierra, huye de los barrotes que su piel le construye, en torno a su agitada mente, el torbellino de pensamientos que es su esencia, su más desgastado regalo a la humanidad.
Corre de los usurpadores indignados de su conciencia que desean encadenarla con el hierro más ardiente jamás forjado.
Los rayos del sol se desvanecen entre la bruma de las nubes y envuelven el Tártaro con su agitada noche.
Cambios como el agua en la piedra, agujeros por todos lados y una profunda sed.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Vivo en una mentira del color del cielo azul recién despejado tras una fuerte tormenta;
del color del anochecer cuando la luz aun se está apagando;
del de las hojas secas de otoño que crujen cálidamente bajo las botas;
del color de sus ojos, en un crepúsculo violáceo de comienzos de primavera;
del color de unos rizos tan ardientes como la hoguera chispeante.

Vivo en una mentira que huele a canela y azahar, y que en invierno se tiñe de blanco, sepultando mis penas bajo tres metros de nieve suave y blanda. En mi mentira no todos los cuentos tienen un final feliz, pero sí uno precioso.
Cuando abro los ojos, paseo por mis praderas hipotéticas y mis campos de amapolas, sin pensar por un instante en hacia dónde se mueven mis pies o qué sale de mi boca.
A veces cuando la luna se eleva, mi mentira deslumbra, abriendo un enorme boquete en mi pecho y llevándome, arrastrándome hacia unos cálidos brazos hechos de almohadones de pluma y suaves texturas.
Y mi mentira vuelve más que nunca cuando todo lo que alcanzo a mirar se derrumba con parsimonia, como si bailara una danza letal, una cuenta atrás. Me envuelve con su familiaridad y su idealismo.
La utópica realidad de una ciudad sin nombre en medio de un país sin ley, gobernado por una sombra sin rostro. Preciosa mentira que se desliza por entre tus labios cuando necesitas más que nunca un buen hombro y deseas, por encima de todas las cosas, nunca despertar de esa pesadilla milagrosa y agónica por su imposibilidad.
Tienes un problema, y lo sabes, lo sabes muy bien porque no puede ser de otra forma.
Pero ¿cómo afrontarlo? Esa es la incógnita.
Ni pistas ni referencias que coleccionar para poder seguir avanzando con un mínimo de equilibrio, solo el recuerdo de su causa, del origen de ese molesto problema que ronda tus sueños.
Inhalas insatisfacción en el aire, contaminado por esas apestosas auras destruidas, demacradas y rotas.
Apartas la mirada para no desfallecer, de hambre de algo bueno.
Y entonces te caes de bruces en el fuego, algo te invade el pecho y hace que te retuerzas con ganas de arrancar la ropa de tu piel, liberarla. Salir y correr lejos de todo lo que nos rodea, por una vez, sin condiciones, sin influencias, un estado puro e imperturbable.
Vuela la cabeza por un mar de nubes borrosas y grises, sorteando los rayos que Zeus nos arroja desde su trono de hierro, corre más rápido, antes de que te pille y te capture entre sus largos dedos manipuladores.
Una serpiente sisea en tu oreja y te tienta con la fría verdad, pero cierra los ojos y descubre lo que esconden sus palabras, entre las bífidas formas de su canto.
Recuerda que en un tiempo quisiste salir de esto y cuando lo lograste caíste al fuego, un infierno helado y abrasador que arrastra la cordura que se escapa de tus pensamientos, ahogada entre rosas de papel perfumadas y gotas de sangre seca y dulce.
Maldigo el día en que me crucé con la lucidez insatisfecha de mis preguntas sin respuesta, a veces quisiera ser solo un punto blanco en la distancia, un número en la lista de nacidos del planeta.
¿Y no es lo que soy?
A veces me gustaría quitarle importancia a las cosas que no la tienen, más de lo que ya hacemos.
No debería dejarse llevar por las olas de la sociedad condenada del mundo negro en el que hemos caído, como Lucifer cuando su pecado lo arrojó a un abismo de locura. Como Pandora y su cajita de los males más oscuros del universo. Como Lilith al oponerse a su dominante señor, sueña, sueña que algún día su propio futuro la rescate.
¿Es eso lo único que nos queda? ¿Esperar una luz al final del túnel?

martes, 27 de octubre de 2015

Sabes que lo estás haciendo bien, hay respuesta. Reacciona; recíproca.
Tú lo haces posible.

viernes, 23 de octubre de 2015

Vagando por el abismo confuso que es nuestra conciencia, nuestro ser, su visión borrosa y egoísta.
La visión de una realidad mejor que nos anima a prosperar en una vida sin vida, en un mundo sin fuego, sin chispa difusa que nos ilumine.
La expectativa de algo que no termina de pronunciarse nítido y certero, como una diana a punto de alcanzar su centro.
La incertidumbre que te da el pensar que no tienes ni puta idea de lo que pasará mañana y sin embargo, ese sigue siendo nuestro mayor consuelo.
La caricia de una idea que se ilumina por primera vez ahí dentro y te calienta el alma saber que aun sigues funcionando como solías.
Ese abrazo de la sábana templada al cerrar los ojos y vislumbrar tus mayores deseos.
¿Es que existe algo realmente preciso?
Algunos dirían que la muerte, y yo me pregunto si mañana seguirá siéndolo.
Mis recuerdos vagan hacia su rostro que se ilumina al final de un túnel de oscuridad absoluta.
Un suave destello del color de una rosa madura sobre la que se esparcieron pigmentos de espesa sangre.
Su color nos mueve al deseo de poseer su imagen grabada en la mente.
Se desvanece simulando la niebla al dispersarse.
Sus ojos como luces, ventanas que reflejan el atardecer mas tierno y salvaje.
La pálida piel de su cuerpo semejante a la luna mas luminosa y llena.
El remolino sin límite que revelan sus atontados rizos miles. Flotando como una corona escarlata, declarándola una verdadera diosa.
El oscuro agujero negro que sepulta su corazón y somete sus deseos, sus impulsos, y la descarrila con diligencia hacia un futuro en penumbra.
Su ávida voz en un siseo de víbora voraz que arranca la piel de los más necesitados con sollozos de placer.
El deseo de imponer su obra a cualquiera que pueda escucharla, que se atreva a alzar su mirada hacia su disonante expresión de triunfo.
Susurros que se pierden ante una montaña de lamentos y tentaciones frustradas que vive entre sus pechos, un hogar permanente.
La sed de ver todo lo que ansía cumplido con el más lustroso harem de detalles suculentos y escabrosos que condimenten su desesperante existencia.
Su más profunda insatisfacción oculta gimiendo extasiada con cada momento que se aproxime en el horizonte.

Los sueños más salvajes del alma más hermosa que se eleva en nuestro cielo de mil noches y una luna.
Muros que se caen, fronteras que se alcanzan, se atraviesan, se emborronan.
Vidas que se apagan, amor que se pierde y sobretodo voces que se ignoran.
Una preciosa ciudad de frágil cristal que tiembla con cada movimiento, cada suspiro, cada pensamiento.
¿Se caerá? ¿Cuánto tiempo permanecerá intacta?
¿Nos aplastará a nosotros?
Miedo que invade cada rincón, cada curva, cada piedra y cada granito de arena.
Los cimientos perturbados por la rítmica percusión de la muerte.
Muerte viva y real, muerte abierta y etérea que nos abraza.
Nos empuja a pensar dos veces, nos inclina hacia la decisión idónea, o errónea, en eso ya juega un papel importante tu suerte, o simplemente lo que creas que importa.
Nada más que priorizar cada elemento, darle un número, darle un orden en este caos universal y sagrado que no depende de nosotros, que solo nos cogerá por sorpresa y nos abatirá con unas enormes alas emplumadas y esbeltas de pura luz abismal.
Celeste como un cuerpo precioso, glorioso como la más asombrosa de las Maravillas.

Callad y escuchad su advertencia, dijo la voz mentirosa y luego la luz se apagó.
La boca se llena de palabras mudas que se deslizan entre los dientes vacilantes como si tuvieran que pasar un peaje, una aduana.
¿Es correcto?
¿Es erróneo?
Pensar que puedes alzar cada hilo de tu voz que se aparece en la mente.
Y luego comprender que si lo haces puede que no seas escuchado, y que no seas más que algo ambiguo en una realidad real y relativa.

jueves, 22 de octubre de 2015

¿Y si lo que más ansío es una mentira?
Si todo lo que ahora creo no es más que una ilusión.
¿Qué pasará mañana? ¿Cambiaré de parecer? ¿De sentimientos?
Creo que es contraproducente. Nos centramos en nuestras metas ¿y qué pasa cuando estas cambian por el camino?
Modificamos cada detalle para adaptarnos y avanzamos como si supiéramos exactamente lo que viene después.
Me consterna, me hace temblar las ideas y en mi cráneo resuena el suave fluir del cambio.

παντα ρει

miércoles, 21 de octubre de 2015

Algo que tenía que pasar sucedió.
Y no me dejó indiferente.
Un impulso irrefrenado, irrefrenable.
Como llegada de un abismo de confusión y dolor, la resignación se impuso con su inmensa fuerza. Y la invadió por dentro tanto que el corazón se le derramó por los ojos y con un gemido agonizante arrojó los harapos de su cordura a la hoguera que esa ira prendía.
Me negaba a comprender que algo podía no ser lo que parecía y supongo que hay que cambiar de táctica dada la circunstancia.
Pero ¿puedo?
Mi corazón tiembla y se consterna.
Su triste melodía me acalla el pensamiento y me sumerge en un océano de impotencia.
Dolor, eso es la única constante de nuestra vida.
También placer, pero ese más necesitado.
La vida es el mejor producto que nos han vendido en la historia de la humanidad.
Sólo tenemos una vida y hay que vivirla. La vida es dulce y única. La vida es mágica, imprescindible, posible.
Naces y te caes a un mundo en torbellino.
Un enorme agujero negro de mierda y egoísmo.
Miras a tu alrededor, a la vida preciosa y letal que te han brindado y ¿qué ves?
La gente se mueve en círculos, sin un rumbo preciso, bajo el yugo de la insatisfacción más ficticia que se revuelve en tu pecho.
Apartan la mirada a tu paso, al de cualquiera. La prisa, la rutina, la autosuficiencia los tiene absortos.
Ni un minuto se detienen a contemplar los escombros de este inmenso planeta negro.
No es pesimismo, no es arrogancia, es un hecho.
Un hecho deshecho y decidido, acordado por algo que nunca existió y a quién le brindamos nuestra fe, nuestra conciencia, nuestra alma.
La vida es el anuncio más famoso de la historia.
El mito más alabado de todas las leyendas.
La estafa más grande de la evolución.

martes, 20 de octubre de 2015

Caminas por la calle y lo que ves te deprime. Tu realidad, preciosa y estática. Cerrada e ilusa.
Ojos en blanco, ¿Qué mas da? 
Una vida solo se vive una vez, eso dicen, tiene que ser, nadie vuelve del más allá, o no lo recuerdan.
Bebés y viejos, críos y adultos, ¿quién lo dice? 
Alguien que alzó su voz sobre todas y acalló las protestas inventando los barrotes de nuestra sociedad, una jaula. 
¿Quién lo cree?
Algunos paranoicos de las conspiraciones que miran con sospecha cada piedra en el camino. 
¿Qué salió mal de esta mentira?
Personas se daban las manos para gritar libertad y descubrieron desolados que no existía cuando la pactaron. Otros se rendían a las armas y a su letal seducción que se lleva el último aliento de cada desgraciado.
¿Qué pretenden? 
Hacernos caer en su laberinto de casas en ruinas y corazones negros, todos iguales como una gran plaga de langostas, parásitos.
Egipto sufrió tal, eso se lee. 
¿Por qué razón? ¿Fue un castigo divino o una mala racha para el planeta Tierra?
¿Quién lo decide?
¿Es que no podía ser algo más que la simple furia de un enfadado pez gordo celestial?
¿Es que no es de verdad un castigo divino, un designio fundamental, la ley de un mundo que no se rige por leyes, si no por circunstancias?
Dejar de contar cuentos y desenterrar verdades.
¿Acaso existe eso de la verdad?
Quizás es solo otra mentira.


Y por fin, esa señal que llevas tanto esperando aparece, aunque solo ligeramente, vislumbras su sombra en tu rostro.
Te conmueve todo lo que arrastras y alzas las manos al cielo para gemir un gracias.
Su respuesta te alivia como nada antes lo ha logrado y sientes en el pecho eso que necesitabas.
Su fuerza te pesa sobre los hombros y su insistente voz te desconcierta, pero te eleva con un soplo de brisa y tu corazón se encoge.
¿Es que es real? ¿Ese alivio de tenerle al cuello?

¿Es que todo es falso?
Y si es así ¿acaso importa?

lunes, 19 de octubre de 2015

Ese alivio que a veces aparece como por arte de magia para inundarte con su cálido abrazo, reconfortante.
La satisfacción de poder alzar la vista hacia algo más que el suelo, hacia un futuro que ahora promete más que nunca.

miércoles, 14 de octubre de 2015

Suena raro y musical. Y me deja vislumbrar el reflejo de un yo futuro, sin la carga del pasado.
Me resulta chocante oírlo en boca de tantos.
Me resulta lejano que me vean a mi cuando la llaman a ella.
Es que quiero ser ella. Es lo que más deseo pero se me resiste.
Mi propia entidad es un pesado lastre del que no logro desprenderme.
Si tuviera el poder suficiente lo haría desvanecerse, como una luz en la sombra.
Si tuviera el poder suficiente haría desvanecerse todo.
Las cosas se amontonan y yo sigo aquí, esperando un cambio que no acaba de tomar forma.
En mi pecho siento esa insatisfacción que sentía entonces, más leve, pero aun presente.
Espero demasiado de situaciones que no dan para tanto.
Son todo aspiraciones y ambiciones que revolotean como torbellinos alocados a mi alrededor y se mezclan hasta resultar un caos incomprensible.
Mi cabeza es una selva, salvaje e inexorable. Como testigo observo dentro de ella. Me estremece. Su fuerza arrolladora me llena por completo y necesito más.
Ese deseo que cobra intensidad cada segundo que pasa.
¿Qué es?
Una de tantas preguntas sin respuesta, que pronto lograré descifrar.

lunes, 12 de octubre de 2015

Mi mente rebota de lado a lado, explorando, explosiva.
Toca y siembra amor o incertidumbre.
Se desliza frenética y loca por cada rincón.
Examinando obsesivamente el detalle.
Recuerdos, angustias y temores de otros tiempos renacen. Y todo lo que hoy significa oro mañana será polvo sucio y pegajoso.

Una continua batalla.
En mi interior, me inunda, de pensamientos atormentados y torbellinos de lamentos.
No puedes hacerte valer, te bloquean.
Me tiemblan las piernas, las lágrimas se acercan, casi rozan las pestañas y gotean tímidamente por mi mejilla.
Batallas, lamentos y remordimiento.
¿Se puede continuar?
¿Se puede seguir así?
Ya no comprendo lo que es correcto y lo equivocado.
Ya no distingo si es lo que quiero o lo que me conviene.
Necesito el equilibrio que te da pensar que puedes.
Necesito mi reflejo adornado.
Necesito unos ojos decorados y decorosos.
Necesito tanto y no sé ni dónde buscarlo.
Más lamentos. ¿Auto compasión?
¿Es tan maldita?
¿Es tan errónea?
Me consume.

jueves, 8 de octubre de 2015

Mi nuevo rostro. Lo que ahora muestro. ¿Es acaso lo mismo que antes se veía?
¿El cambio es inútil? ¿Intentarlo?
Me encuentro desorientada y sola. Pero no tengo miedo, bueno, no demasiado.
Algo me tranquiliza desde mi interior. Su voz cálida y grave en la sombra.
<<Bien>>.
¿Qué más deseo? ¿Qué necesito?
Solo una mirada que confirme esa sospecha, o alguna que otra sorpresa en mi camino que me invada el pecho.
Solo quiero una señal, algo que demuestre que estoy en lo cierto, que tomé la decisión correcta.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

La hermosa sensación de comenzar algo que llevaba demasiado tiempo germinando en su mente.
Y entonces con esta última alabanza te despido.
Presa del pánico de no encontrarte semejanza, se aleja hacia un destino inexorable y desequilibrado.

lunes, 31 de agosto de 2015

Astareth I

Entonces Miguel alzó la mano y dijo << Te haré valiosa, tanto que nunca dejarás morir a un enfermo o inocente que te suplique socorro>> y tras estas palabras, se retiró del bebé que sollozaba rabiosa en su pulcra cuna de abedul negro.
Así, la imagen del arcángel se esfumó, condenando a esa indefensa criatura al desprecio más riguroso de un padre descontento.
Y esa criatura creció, bella y salvaje, invadida por la rabia más sincera de una niña desgraciada ante los ojos de su mentor.
Por su parte, él tenía razones para odiarla, pues su simple nacimiento había supuesto la repentina y dolorosa muerte de su amante más querida y venerada, la radiante Aurora, de ojos penetrantes y labios deliciosos.
Para la joven criatura, por el contrario, significaba una inmensa desaprobación hacia su simple existencia, y abstraída de los convencionalismos de una vida en la realeza, creció rebelde y con un inmenso deseo de libertad, justificado por su doblegada niñez.
Presa de una vida de castigo y penumbra, ansiaba alzarse sobre sus innumerables hermanos que recorrían los pasillos de ese palacio oculto en un recóndito rincón del Mundo Esencial.

~.~

Todos los días, al ocaso, la niña se escabullía del palacio, escalando desde una balconada hacia el tejado de una de las muchas torretas con las que contaba el lugar. Se detenía unos instantes a contemplar la vasta extensión de terreno que fluía en todas direcciones, desde el palacio hacia un horizonte infinito y borroso, y admiraba la flamante arquitectura y técnica del monumento en el que se hallaba prisionera. 
El terreno, árido y seco, no era en absoluto acogedor e idílico como se espera encontrar en las inmediaciones de un palacio increíble y poderoso, un auténtico hito arquitectónico que no tenía nada de humano.
Para nuestra protagonista, ese paraje resultaba sobrecogedor, algo se turbaba en su pecho al contemplar esa inmensa cárcel inerte. 
Sin embargo, la curiosidad la incitaba con su insistente voz hasta prender la mecha de una idea que florecía en su tierna cabecita. 
Entonces, con las últimas luces del ocaso muriendo tras el delgado contorno del horizonte y apagando el mundo, ella desplegaba las enormes alas a su espalda y las batía alzándose sobre la estructura de piedra que hacía para ella de hogar. Y se alejó a una velocidad vertiginosa justo en el momento en que un escudo invisible se cernía sobre el palacio, sepultándolo, como una enorme cúpula transparente y casi imperceptible.

A lo largo de muchos años, continuó con esa rutina de la que regresaba con la primera luz del alba para escabullirse sigilosa hacia su dormitorio. Gracias a la cual sobrevoló la mayor parte del árido paraje que alcanzaba a vislumbrar y conoció su ubicación exacta en ese sector del Mundo Esencial en el que se encontraba.

domingo, 30 de agosto de 2015

Sentimientos encontrados, pensamientos en común, una conexión valiosa en un mundo amplio e ilimitado, para lo que significa una vida.
Perdida, sin un lugar propio, sin un camino, sin una referencia.
Así que debes tantear el terreno, lo que te rodea, para construir tu propio camino, tu propio futuro.
Responsabilidad, presión, insatisfacción. Sin seguridad avanzas por un sendero plagado de obstáculos, que ni siquiera está bien señalado, con un recorrido borroso y difuso, cerrado de miras y en la penumbra.
Cuando por casualidad te topas con algo en el camino que pasa a formar una breve parte de tu persona y sientes que algo se conecta dentro de ti, como un interruptor que enciende la luz que te da la bienvenida a la realidad, a la vida sin censuras.
Sin embargo, todo eso va cayendo, tocando su final, su extinción y vuelves a encontrarte sola, en medio del barullo ruidoso y gigantesco que representan todas y cada una de las personas que te cruzas en tu día a día.
Camina, movida por el viento.
Que te susurra al oído cada movimiento.
Preguntas, que se mueven en nuestros labios con una necia necesidad de respuesta.
Curiosidad, nuestra cruz. Te condena a nunca salir de su paraíso imposible, indescifrable que te conduce, de modo confuso e inestable a una verdad fragmentada, fruto de nuestro único deseo, el poder.

Las historias de heroínas del pasado, que subieron hasta lo mas alto y alcanzaron el éxtasis, un nombre, un hecho bajo su mano inerte después de siglos, aun se recuerdan sus nombres, resuenan en nuestra conciencia, nos inspiran.
¿Cómo alcanzarlas? Sus actos, sus acciones, su esencia.
Con un duro camino por delante, te aventuras en la montaña rusa que es la vida, escalando peldaños en nuestro propio ser.
Posiciones que nos definen, conceptos que se asientan, principios que se cimientan en nuestra mente sobre los que prosperamos.
¿Cómo innovar?¿Cómo llegar arriba? Sin pistas, avanza, corre. Solamente con tu instinto, tu capacidad de autocontrol, te mueve por los caminos, recorriendo distancias, saldando obstáculos, con el deseo de alcanzarlas, a ellas.
Un poder superior que se alza sobre nuestros ojos, que nos ciega y nos atrae como una destructora fuerza que te lleva hacia la autodesintegración, nos consume.
Deseo irrevocable de ganar la batalla de tu vida.
Correr, y nunca llegar, abismo oscuro que te envuelve.
No sabes nada.
Nada.

viernes, 28 de agosto de 2015

Una sociedad que continuamente te pone a prueba, tanto a ti como a tu fuerza interior.
Poniendo en entredicho la verdadera esencia de tu ser e incitándote a hacerte valer ante todos aquellos que luchan por desacreditarte.
En un mundo donde no puedes aflojar el agarre de la cuerda que te ata a la cima, ya que aunque ésta quede aun lejos, si te caes, será improbable poder volver a ascender en la pirámide de fuerza que llaman sociedad, que llaman vida civilizada.
Si la amistad durase para siempre, la mitad de los problemas desaparecerían, pero el ser humano como individuo no está destinado a sobrevivir en el mismo entorno durante toda su vida.
Debido a esto las relaciones sociales se marchitan, la propia personalidad se cuestiona, la propia mentalidad del individuo se vuelve dudosa y todo lleva a un declive del alma.
No hay desdicha en este proceso ya que es irrevocable y por ello se deben asumir los cambios como necesarios para prosperar en una existencia superficial y hueca.

jueves, 27 de agosto de 2015

Escapar, escapar de la fuerza que te hace girar con el mundo, con la corriente. 
Es mi problema, no saber el camino a seguir para sobrevivir en esta maraña de convencionalismos exóticos y nada peculiares que componen la mecánica de nuestra sociedad, nuestro modo de vida.
Esa incapacidad debilita el poder en uno mismo, en una misma, te hace caer hasta que alzas los ojos para darte cuenta de que es inútil.
Entonces te rebelas contra ese futuro predicho, surgiendo de las cenizas de tu antiguo yo, renaciendo en un yo nuevo, mejorado. 
Pero esta vez reluces con el dorado halo de tu propia verdad.

miércoles, 26 de agosto de 2015

El poder que la mente nos presenta junto a una insana obsesión que nos captura en su agonizante abrazo de palabras y mensajes cifrados que debemos intentar desvelar.
El mundo como un código secreto de señales que alumbran nuestro camino incierto hacia un futuro aun más incierto.
El pensamiento, la paranoia, la conducta obsesiva de un individuo al visualizar la verdad de su esencia mezclada con finos harapos de incredulidad y ficción.
Y todo eso confluyendo en un mismo comienzo, la importancia de un gesto, de una mirada o tan solo una palabra.

martes, 25 de agosto de 2015

Sin quererlo me precipito hacia la carrera de mi vida, hacia el comienzo y también hacia una meta hace años dispuesta en mi camino, que había olvidado.
Todo fluye y se penetra, se combina y se pierde, la originalidad de un concepto se desvanece apagando nuestras luces hasta que todo se vuelve oscuro.
Y entonces me detengo a pensar, un instante en lo que eso significa, en lo que eso nos supone como habitantes de un lugar que cambia con cada paso que damos, y decidimos que lo más fácil es mirar el cielo y pensar en su intenso azul, consolador de corazones rotos y almas perdidas, que alzan sus ojos para divisar en él la respuesta a sus preguntas.
La vida es bella y todo lo que suponga esa belleza a la vida es justificable.
Al cerrar los ojos me sumo en ese estado de placidez vacía, inundada de mis recuerdos preferentes que se arremolinan a mi alrededor como un torbellino desbocado.
Al abrirlos veo cómo lo que he construido en mi espíritu se derrumba para dar paso a un mundo gris y seco en el que todo lo que consiga será perturbable y lo único que de verdad importe.
Es ahí cuando mi alma se retuerce en su jaula de barrotes oprimentes que me cierran el pecho, y con los que me veo obligada a ocultarme. Pues es la única forma que he encontrado a estas tempranas alturas para sobrevivir.
Mimetizarme con el decorado del enorme escenario vacío que representa mi vida, frente a un público siempre ocupado y ausente, invadido por los avances que acarrean retrasos por igual. Retrasos de moral y de ética. Retrasos de mente, y de corazón.
El mundo está condenado a caer por un precipicio del color del arcoiris, que nos enamora a medida que nos acercamos al final de todo lo conocido.
Las personas son como marionetas si tiras de los hilos adecuados.
A veces para distinguir esos hilos hay que observar como pocos observarían la vida, calculada y pausadamente, y solo entonces encuentras eso que te hará poderosa, su esencia.
Todo en ella parecía apuntar que era especial, en cierto sentido. Aunque solo ella lo pensaba, solo ella se había planteado esa pregunta ¿es especial? ¿Yo? ¿Lo soy?
¿Por qué ansiamos conocer ese enigma? ¿Acaso importa algo? ¿Importa a alguien? Necesitamos sentirnos parte de algo, pero necesitamos aun más destacar en esa forma perfecta que nos envuelve. Solo quienes creen que lo fueron se sienten como si nunca lo hubiesen sabido.
Y mi mente se turba al imaginar que tan solo esto sea algo más de todo lo que forma nuestro mundo, otro dato, de tantos que existen. ¿Esta ansiedad? ,¿De dónde sale?
Me cuesta hacer personales mis palabras porque ni sé si quiero que lo sean. ¿Lo quiero?
¿Lo quieren ellos?

Temo por mi lengua subconsciente por mi pensamiento descarrilado del rebaño que representa mi historia, mi historia inacabada, apenas empezada, que no se quiere escribir sola como un cuento de hadas, porque ¿quién quiere vivir en un cuento de hadas donde todo se detiene cuando alcanzas la felicidad? Eso es falso.
Mis ojos se apagan para dar paso a mi cabeza, que reza, pide que la dejen pasar en un mundo que no la quiere.
Cercada como un pajarillo asustado, entre los barrotes de una lujosa jaula bañada en mierda. 
Cuando ellos quieren, pueden ser muy inteligentes ¿pero quieren?
No, claro que no, sus ojos permanecen tan abiertos todo el tiempo, siempre viendo pero sin mirar. Me dan pena. ¿No hay vacío en ellos?
¿Y si es lo que se debe hacer para que el vacío desaparezca? Sería tan fácil dejar de pensar y sólo escuchar lo que la gente dice sin cuestionarlo.
Me gusta pensar en el pasado, quizá demasiado y siento que se agota el tiempo para hacer un movimiento, el movimiento correcto. La jugada de mi vida. Pero no la encuentro, no hay pistas que seguir, yo misma debo hacerlas, crear las pistas. Y sin saber cómo avanzar vuelvo abrir los ojos y a deleitarme con lo que tengo al alcance de mis manos, de mi mente despierta y a la vez paralizada ante la impotencia de no poder avanzar, no saber hacerlo.


lunes, 24 de agosto de 2015