Camina, movida por el viento.
Que te susurra al oído cada movimiento.
Preguntas, que se mueven en nuestros labios con una necia necesidad de respuesta.
Curiosidad, nuestra cruz. Te condena a nunca salir de su paraíso imposible, indescifrable que te conduce, de modo confuso e inestable a una verdad fragmentada, fruto de nuestro único deseo, el poder.
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