Es mi problema, no saber el camino a seguir para sobrevivir en esta maraña de convencionalismos exóticos y nada peculiares que componen la mecánica de nuestra sociedad, nuestro modo de vida.
Esa incapacidad debilita el poder en uno mismo, en una misma, te hace caer hasta que alzas los ojos para darte cuenta de que es inútil.
Entonces te rebelas contra ese futuro predicho, surgiendo de las cenizas de tu antiguo yo, renaciendo en un yo nuevo, mejorado.
Pero esta vez reluces con el dorado halo de tu propia verdad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario